“Atacada” o la antropología del cerebro justiciero.

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“Atacada” o la antropología del cerebro justiciero.

Por Fernando O´Phelan

Me encanta decir que soy chilango aunque no me gusten las tortillas de maíz y los tacos del Borrego Viudo. Prefiero mis narcocorridos y la versión ligth del Jefe de Jefes. Estoy en el centro de mi propia libertad, de mi propia angustia reconfortada con el tiempo ocupado. Un día de mierda que los No more I love you’s de Annie Lennox calman. Como hago para pensar en los efectos de una película en la estructura de mi propia y cotidiana subversión.

Al día siguiente de ver la película peruana ´´Atacada´´ de Aldo Miyashiro solo atine a ponerme mi mejor traje y pedirles a tres miembros de la Corte Suprema que me reciban. Quería decirles que si no se dan cuenta de lo que hay que frenar, unos tipos con sabor y mucho descontrol se los tragaran vivos, como Monster Inc. sin escrúpulos. Tengo un cuadrito que prueba el ranking de jueces que avalan las adquisiciones de inmuebles con documentos falsos. Ya lo deje en ventanilla. Cuando me hice mexicano jure ante Roger Bartra mi sectaria pasión por la teoría social y el rational choice al mismo tiempo, mi adoración por Nikolas Luhmann y Brozo el payaso de los noticieros.

En la página 205 de su libro ´´Antropología del cerebro, conciencia, cultura y libre albedrío´´, Roger Bartra recuerda que según Hume por libertad “solo podemos entender el poder de actuar o no actuar; de acuerdo a las determinaciones de la libertad, es decir si escogemos permanecer quietos, lo podemos hacer; si escogemos movernos, también podemos.

Esta libertad es universalmente aceptada como propia de todos aquellos que no son prisioneros, que no están encadenados” Cada uno de esos personajes en ´´Atacada´´ no son seres libres, son prisioneros virtuales con reglas, de una matrix chicha, bien barrio, bien pituca y aparentemente acholada. Esos patas de barba y sus miradas perturbadas, esa esquina de barrio en la que nunca pudimos estar, con sus tragos, el pan de Lino y un camote frito que solo Dios sabe cuanta veces me ha rescatado de mis viajes interminables, como en ´´Lucy´´ o en ´´Interestelar´´.

También me fui al estudio de abogados con 154 abogados en su planilla y 215 jueces en su nómina. Esa salita donde le muestran a los clientes VIP el mapa del Perú con puntos verdes, rojos y azules. Es la red del poder sobre el Poder Judicial y las fiscalías cortesanas. Llegue con mi pantalones blancos , mis mocasines rojos y la camisa de cuadritos, obvio rojos, el casual de viernes con la alerta: la película ´´Atacada´´ está a punto de comernos vivos, porque lo de Gerson Falla, lo del fotógrafo asesinado, la mujer enterrada en Canta Callao ya no se puede ocultar. Porque la señora Ricardina en Leonardo Ortiz, Chiclayo; no quiere dejarse quitar su casa, porque el Dr. Muerte ya no puede seguir vivo, o así de simple: porque las medidas cautelares en los juicios más importantes de la clase empresarial que adoro con todas mis alpargatas ya no son sostenibles.

Algo debe pasar para que el paso siguiente luego de esta película peruana sea marchar como en ´´Selma´´ o así nomás en el Campo de Marte, algo terrible quizás ocurra que nos recuerde la crueldad de ´´Atacada´´ y de repente como si nada la canción ´´Mundo Raro´´ del grupo peruano Frágil se haga realidad.

Escuchar: Mundo Raro – Frágil ► https://youtu.be/jm1KzlEYpE8